domingo, 12 de mayo de 2013

Star Trek Into Darkness (En la oscuridad Star Trek, 2013)

La reinvención y adaptación al cine que realizara J.J. Abrams de Star Trek durante el 2009 no sólo convenció a los fans de la serie de culto, sino que abrió el universo creado por Gene Roddenbery a una nueva generación de fanáticos y admiradores de todas las edades. Posteriormente, el director/ escritor/ productor de cine y TV continuó con su buena racha con diversas producciones, como Super 8, Person of Interest y Revolution, éstas dos últimas para televisión. Así pasaron los años y se sabía muy poco de una posible secuela del éxito de culto que habría de revivir la fiebre por los viajes espaciales de nueva cuenta. Fue hasta mediados del 2011 que se anunciaba oficialmente la pre-producción de una nueva aventura para el capitán Kirk y su tripulación, la cual estuvo plagada de rumores e información dudosa durante todo el proceso de filmación, algo común en las filmaciones de Abrams, pues si de algo gusta este director es de guardar detalles clave de la trama y de sorprender al espectador. 

La tripulación del Enterprise han viajado durante un año a varios rincones de la galaxia, hasta que un atentado llama la atención de la Federación. Al parecer, un agente renegado les ha declarado la guerra, por lo que Kirk, Spock y el resto de la tripulación deben viajar hasta una zona prohibida y encontrar a este terrorista. En el camino descubrirán que no todo es lo que parece y que el atacante, sólo conocido como John Harrison, podría ser algo más que un soldado rebelde. 

Como se mencionó con anterioridad, Abrams gusta de filmar sin que los detalles sean conocidos por el público. Algo prácticamente imposible en la era de las comunicaciones digitales, teléfonos inteligentes, tabletas y demás aparatos que pueden tomar una imagen y compartirla con millones de ojos curiosos en tan sólo unos minutos. Aún así, El director no sólo se toma el tiempo para pensar en los planes de mkt de su película, sino que también gusta de jugar con la percepción de la audiencia, así como con los fanáticos más conocedores de la saga, pues deja que los rumores corran y no dudaría ni un segundo en que algunos de ellos son creados desde la misma mesa de producción. 



Claro que todos estos dimes y diretes no hacen más que crecer las expectativas con respecto a la película. Si éstas sorprenden o decepcionan durante su proyección, ya es culpa de quien se hizo ilusiones. Lo cierto es que Abrams es un genio audiovisual quien sabe que la emoción de ver una cinta comienza justo al momento del primer claquetazo, tanto para el equipo de producción como para los fanáticos del cine (y de la ciencia ficción, en este caso). 

El cast completo de la primera parte regresa para esta perfecta secuela que no sólo se mantiene a la altura de la primera, sino que la supera en ciertos puntos, como el de ofrecer una historia fresca y relevante con personajes ya conocidos por millones de personas. Gracias a la paradoja temporal explorada en la primera cinta, es posible para el equipo de escritores (Lindeloff, Orci, Kurtzman) tomar y modificar acciones que ocurrieron en la serie clásica y repensarlos para una nueva generación, sin dejar de pensar en toda esa nueva audiencia que no gustan de Star Trek pero que son amantes del género. 

De esta forma, vemos que, de nueva cuenta, la relación Kirk-Spock presenta los cimientos en donde se construye la trama, misma que está llena de vueltas de tuerca y que, para fortuna del director, jamás se escaparon del estudio de filmación. Aunque, al conocer los modos de Abrams, es de esperarse que personajes nuevos tengan mayor presencia e importancia dentro de la cinta y, lamentablemente, ofrezcan pistas sobre los sucesos que más tarde tendrán lugar en la historia. Lo que es lo mismo, la película se vuelve predecible demasiado temprano en la trama. 

Pero esto queda superado debido a la excelente química que muestra todo el elenco, sumado al uso magistral de efectos CGI que se notan naturales y para nada exagerados. A ello se le suma una cantidad justa de humor y listo. Asimismo, el que Peter Weller y Benedict Cumberbatch se hayan sumado al proyecto con personajes tan importantes es algo que los fans del sci fi y de la saga agradecerán por varios años. Star Trek Into Darkness es un título adecuado para la cinta, no por que la cinta sea más oscura que la primera o por que su trama se tambalee entre la acción y el terror, sino todo lo contrario. 

Habiéndola visto tanto en IMAX 3D y en una sala convencional, no cabe duda que la versión IMAX es mejor en prácticamente todo: video, audio e incluso el 3D es, por momentos, sorprendente. 

Con secuencias dinámicas y elementos visuales impresionantes, grandes actuaciones y excelente música, la película es una digna sucesora al éxito del 2009 y sólo levanta dos interrogantes: ¿Quién será el director encargado de dirigir la tercera parte? y ¿Qué espera J.J. Abrams para comenzar la pre-producción del tan esperado Star Wars: Episode VII? Nos urge Abrams, nos urge.

sábado, 27 de abril de 2013

Iron Man 3 (2013)

En el gran universo de las novelas gráficas y los comics, es muy común que, después de un gran crossover (así se le conoce a la historia que reúne a dos o más personajes de distintos títulos en una misma aventura), las historias que le dan continuidad a los personajes comiencen un tanto flojas, pues es algo así como un borrón y cuenta nueva, tanto para el protagonista como para el equipo creativo (guionista, dibujantes, editor, etcétera). Y existe algo de eso en la más reciente entrega de Marvel Studios, quienes terminaron su fase 1 con el éxito arrollador de los Avengers y, con Iron Man 3, comienza la fase 2 de su ambicioso y galáctico plan de conquistar el séptimo arte con las adaptaciones de sus personajes más iconicos.

"Nada ha sido lo mismo desde Nueva York", confiesa un inseguro y ansioso Tony Stark, quien se ve superado, tanto intelectual como físicamente para alcanzar a comprender lo que ocurrió cuando los poderosos Avengers apenas y lograron repeler la amenaza Chitauri. Debido a ello, Tony se ha enfocado en lo que sabe hacer, construir mejores armaduras que puedan ayudarlo a defender, no sólo a la humanidad, sino a aquello que atesora más en todo el mundo, Pepper. Y, mientras el ingenioso Stark pone manos a la obra, personajes de su pasado resurgen con el propósito de cobrar venganzas y dominar el mercado armamentístico que dejara Tony hace un par de cintas. Por ello, es imperativo para ellos dejar al Hombre de Hierro fuera de combate. 

Jon Favreau, quien dirigiera la primera parte de esta trilogía y cuya visión fuera esencial para la existencia del Marvel Cinematic Universe, cede la silla de director en esta ocasión a Shane Black, quien fuera responsable de algunos de los guiones más populares de los 80 y los 90 con cintas como la saga Lethal Weapon, Last Action Hero y cuya incursión a la dirección sacó del olvido a Robert Downey Jr con Kiss Kiss, Bang Bang y, de paso, le mereció reconocimientos por parte de sus colegas por su trabajo detrás de cámaras. 

Gracias a su experiencia con el uso del humor negro, ironía y personajes rebeldes como Martin Riggs en Lethal Weapon, le fue posible al escritor y director armar la personalidad de Tony Stark de una forma mucho más profunda y con aún mejores respuestas y diálogos dignos de una pseudo-secuela de los Avengers. Asimismo, su experiencia con secuencias de acción se notan al momento de las batallas y situaciones dramáticas, aunque fantasiosas y llenas de sci-fi, no rompen con el ritmo el hilo conductor de la cinta. 



Una de las pocas piedras en el zapato de Iron Man 3 es el que no aparece ninguno de los Avengers. Si bien al menos son mencionados, no tienen cabida a pesar de que Estados Unidos es víctima de ataques terroristas. Incluso hay quienes no comprenden cómo es que el súper equipo no le presta ayuda a uno de los suyos. De alguna manera, la historia misma explica porqué no es necesaria la intervención de éstos y, a decir verdad, tiene sentido. Los Avengers se unieron para enfrentar a una amenaza global; en cambio, en esta película, la amenaza es local y causada por un terrorista con fines netamente políticos. Y si en algo no se inmiscuye el equipo que lidera el Cap, es en política. 

Con la exclusión de War Machine y la introducción de una horrible versión del Iron Patriot, se hace énfasis en este tema. El ejército, al no contar con miembros con súper poderes, necesita fabricar los suyos, por eso encomienda al General Rhodes a que cambie el look de su armadura por una más amigable y que de el mensaje de que el gobierno de los Estados Unidos está listo para responder ante un ataque que involucre meta humanos.

La conversión en IMAX 3D deja sentimientos encontrados. En primer lugar, la inclusión de la "tercera dimensión" deja mucho que desear, pues el espectáculo visual no justifica este tipo atractivo. En cambio, ver en formato de pantalla completa las secuencias de acción y, si, la llegada de TODAS las armaduras es una visión que los geeks del mundo recordamos con "lágrima Remy" el resto de nuestras vidas. 

Por otro lado, también se debe mencionar el excelente trabajo de casting para la cinta. Guy Pearce se perfila como un excelente antagonista en cintas de ciencia ficción (Prometheus), mientras que Rebecca Hall continúa con la construcción de una sólida carrera en Hollywood, aunque es una pena que su personaje, quien pudiera contar con mayor relevancia, pues se siente desperdiciada dentro de la historia. 

Ésta, basada en la saga Extremis de Warre Ellis, está llena de acción y es, hasta cierto punto, fiel al concepto de nanotecnología que es capaz de brindar a personas normales fuerza y habilidades sobrehumanas. Sumado al lado psicológico del protagonista, se mergen en una trama en donde Tony debe aprender a vivir con sus demonios y sobrellevar el peso de ser un súper héroe en toda la extensión de la palabra. 

Es esta parte en donde la historia toma un peso preponderante y le da una profundidad nunca antes vista en las dos anteriores. Incluso, contiene ciertos elementos que podrían ser comparados sólo con The Dark Knight, de Christopher Nolan. Aunque ambos personajes tienen elementos similares, sus trasfondos son totalmente diferentes, así como sus motivadores. Pero Black encuentra ese elemento en el que ninguna historia de Iron Man se había enfocado antes y lo explota de una forma perfecta, aunque esto podría significar el final del personaje en el séptimo arte. O tal vez no. 

Lo único cierto es que la historia ya necesitaba de alguien con una visión diferente, que inyectara nuevos bríos a una trilogía que venía de una decepcionante segunda parte. Y lo logra de una forma magistral. Iron Man 3 es una cinta redonda que cierra el círculo de una forma magistral, aunque con ciertos altibajos en el ritmo de la película. Es una gran e inteligente aventura que comienza con el pie derecho la fase dos de del Marvel Cinematic Universe y, tal vez, sólo tal vez, la pista de la siguiente cinta de Marvel Studios no esté escondida en la escena post créditos (que ya es una tradición de la casa), sino que, posiblemente, esté oculta a plena vista del público. ¿Cómo es eso? Vayan y disfruten de esta "última" aventura de Tony Stark y, recién salidos de la sala de cine, busquen en google.com el siguiente nombre: Peter Quill.

viernes, 12 de abril de 2013

Oblivion (Oblivion, el tiempo del olvido, 2013)

Habrá quien me discuta lo siguiente, pero con Oblivion queda pre-inaugurada la primera temporada de blockbusters de este 2013. Aunque aún faltan dos semanas para que Iron Man 3 inaugure oficialmente las fechas fuertes para el séptimo arte en nuestro país, Joseph Kosinski y su equipo se puso las pilas para que su estreno no empatara con el gladiador en armadura de Marvel y, al menos, tuviera un par de semanas de ganancia en taquilla. Así es como el director de la incomprendida Tron 2 quiere mostrarle a los miembros de la industria que puede contar una historia que aspira a ser un respiro para el creador, así como para el público, quien después de ver lo conseguido en la secuela de aquél clásico de la ciencia ficción (Tron) tiene fuertes dudas sobre su desempeño como relator de historias audiovisuales. 

Esta vez, nos presenta a un Tom Cruise entallado en el uniforme de Jack Harper, un técnico cuya única misión en la vida es arreglar a los drones que pudieran averiarse o ser dañados por seres que llegaron a invadir a la tierra. O eso al menos es lo que nos cuenta el personaje en voz en off, mientras vemos a un planeta devastado por una guerra cuyos atacantes han sido casi eliminados y se esconden en los escombros de lo que fueron alguna vez ciudades; a la luna destruida por extraterrestres y, finalmente, a Victoria, la compañera de Harper, quien tiene contacto diario con una estación espacial gigante que orbita la tierra desde hace décadas. En ella, se encuentran los últimos sobrevivientes de la guerra, quienes esperan el momento para partir en un viaje de colonización que salvaría de la extinción a la raza humana. 

Esta es una de esas películas en donde los avances nos suelen dar información incorrecta. Y qué bueno. El público va con una idea y cree saber qué ocurrirá en la siguiente secuencia o cómo se justificará que el personaje de Morgan Freeman entre en la trama. Pues me da mucho gusto informar que la historia sí cuenta con un par de giros de tuerca bastante interesantes. Si bien no inventa el hilo negro del género, sí se agradece que el director y el guionista se tomaran el tiempo para construir momentos de tensión destinados, cuyas intrincadas y sorprendentes revelaciones toman descuidados a más de uno. 



A la fórmula se suma Tom Cruise, ajonjolí de todos los moles y héroe genérico de acción. En esa cinta no desmerece y entrega una actuación sólida aunque no sorprendente. Y si, aún tiene esa magia que hace que el público sienta empatía hacia su personaje desde el primer minuto. Junto con él se encuentra Andrea Riseborough, gran actriz inglesa quien entra al quite después de que Jessica Chastain tuviera que rechazar el proyecto (y, lamentablemente, su ausencia se nota). De repente se aparece Morgan Freeman, quien llega con Nicolaj Coster- Waldou (si, ese actor que supo aprovechar su popularidad global obtenida por Game of Thrones) y, finalmente, Olga Kurylenko, quien llega a sacudir el mundo del protagonista. 

El ensamblaje actoral es bueno, más no perfecto. Pero no se puede pedir mucho de un elenco cuando la principal preocupación del director es que las tomas, los efectos y las secuencias se vean bien. En pocas palabras, comete el mismo pecado que en Tron 2. De repente le importa más que luzca el entorno y deja de lado la historia y a la evolución emocional de los personajes. Sobre todo cuando el conflicto sale a la luz y tiene que poner todas las piezas en su lugar para ese gran final que una cinta de este tipo de tener. 

Sin entrar en detalles, puedo decir que sí, el final es bueno y a la altura de una película cuyo mejor logro en un mar de secuelas, adaptaciones, precuelas y remakes, es su originalidad. Aunque si le escarbamos un poco, podemos encontrar en ella ADN de Soylent Green, The Planet of the Apes, Independence Day, la misma Tron 2, Aeon Flux y sobre todo, 2001: A Space Odyssey

Desde el trailer nos indican que una guerra con entes extraterrestres arrasaron con la tierra y así es; nos cuentan que un simple mecánico es elegido para que la civilización retome el camino y así es; lo que no muestran y resulta un exquisito manjar para quienes nos fijamos en esos detalles, son los elementos bíblicos con los que el director adorna esta historia de ciencia ficción. No es de a gratis que una nave, cuya forma triangular que evoca a la santísima trinidad, orbite el planeta tierra y sea el único lugar de salvación para los pocos sobrevivientes; no es accidente que todos aquellos quienes intenten cuestionar a esta autoridad sean eliminados del paraíso prometido ni que el protagonista viva "en las nubes"; no es coincidencia que la película cuente con una crítica hacia el uso de la propaganda como manipulación y la generación del miedo como un medio de control para las masas.

Oblivion, cuyo tag en español es El tiempo del olvido, es una cinta sobre una invasión extraterrestre que muestra lo que ocurrió después de que la guerra terminó; es una producción que bien pudo haber sido patrocinada por Apple, pues el protagonista vive en una Apple Store y tripula una especie de iPodcóptero que bien pudo haber sido diseñado por Steve Jobs y pelea en contra de los hijos mal paridos de Hal 9000 (de mi se acuerdan). Y, con todo y que esos detalles pudieran hacer un poco de ruido, el soundtrack, escrito e interpretado por la banda M83, aparece como un bálsamo que repara las incoherencias, parecidos y referencias que pudieran sacar de onda a más de uno. 

En resumen, Kosinski sale bien librado con su más reciente cinta, aunque no puede cantar victoria. Mientras continúe dándole más peso a la estética que a la historia y a los personajes, estará por siempre en la frontera entre un gran director y aquél que se quedó en el camino.
 

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