domingo 22 de enero de 2012

The Girl with the Dragon Tattoo (La chica del dragón tatuado, 2011)

Estoy seguro que, algún día, entenderé la necesidad de la industria cinematográfica de Estados Unidos de adaptar éxitos fílmicos de otras partes del mundo a su propio idioma (en todo el sentido de la frase). Por un lado, eligen invertir en una historia que ya es conocida por todo el mundo, ya que, además de formar parte de un best seller literario, ya fue adaptado al séptimo arte por Niels Arden Oplev, quien logró un trabajo sobresaliente con un presupuesto moderado y un casting que raya en la perfección. Al día de hoy, gracias a esta trilogía original, sus protagonistas dieron el salto hacia el cine mainstream, codeándose con estrellas como Tome Cruise, Charlize Theron, Robert Downey Jr, entre otros. En pocas palabras, la adaptación de la obra de Stieg Larsson les garantizó fama internacional. Hoy, toca el turno a David Fincher (Alien 3, The Social Network) de reimaginar el libro y hacer una nueva adaptación (ojo, no es un remake) de la obra que le diera la vuelta al mundo durante 2005. 

Mikael Blomkvist, un periodista caído en desgracia, es elegido por un magnate para que descifre un misterio familiar con más de 40 años. Su sobrina, a quien quería como a su propia hija, desapareció sin dejar rastro, por lo que se sospecha que fue asesinada. Debido a ello, Blomkvist debe investigar para encontrar algo, aunque sea una pequeña pista que de con su asesino. Durante su investigación recibirá la ayuda de una hacker, cuya vida también ha sido marcada por la tragedia, el abuso y la violencia, tanto física como psicológica. Juntos descubrirán los misterios de la familia Vanger, así como los que esconden consigo mismos. 



Sería imposible no comparar ambas versiones, con todo y que una se filmó hace 4 años y con un presupuesto que dista mucho de ser espectacular, mientras que la otra cuenta con apoyos multimillonarios y es mucho, pero mucho más ambiciosa. Pero, honor a quien honor merece, ambas cintas se sostienen por sí mismas, debido a quienes están detrás de ellas. La original, por ejemplo, se toma la libertad de cambiar ciertos elementos y omitir algunos detalles, en pro de hacer más dinámica la trama. Por su parte, Fincher decide basarse en el libro, por lo que incluye varios detalles omitidos en la primera versión, lo que hace a esta cinta la más fiel a la obra de Larsson, en cuanto a historia, elementos, personajes y situaciones. 

Respecto a los protagonistas, Daniel Craig entrega a un convincente Mikael, un periodista recto, que ama a su profesión y encuentra a las letras como su arma para cambiar al mundo o, al menos, mejorarlo. Si bien de repente recuerda un poco a otro personaje que gusta de espiar (James Bond), al final su entrega se siente sincera y contundente. 

En cuanto a Rooney Mara, quien interpreta a Lisbeth Salander (LA chica con el dragón tatuado), la historia es diferente. Me imagino que Fincher, con lo quisquilloso que es al momento de hacer los castings y con la forma tan repetitiva que tiene de filmar, eligió a la protagonista con pies de plomo y con ojo de águila. Y lo hizo bien. Lisbeth no es un personaje fácil de "castear" puesto que lleva todo el peso de la cinta. Y, reitero, no lo hace mal, pero no es la "Lisbeth" que, en lo personal, me esperaba. 

Tal vez estoy demasiado clavado con la versión original y estoy muy acostumbrado a ver a Noomi Rapace como la única e indiscutible Salander, pero me cuesta mucho trabajo ver a un personaje que está lleno de rencor, de dolor y, por consiguiente, es sólido y sabe valerse y decidir cosas por sí misma, pedir permiso para quitarle la vida a alguien. Asimismo, la fortaleza de la protagonista reside en que sus actos hablas más que las palabras y. Lamentablemente, Fincher decidió que debía ser un poco más parlanchina. 

Y es éste el principal problema que encuentro con esta nueva versión de Los hombres que no amaban a las mujeres. Está demasiado gringa, demasiado explicada, demasiado "peladito y a la boca" para que el público gringo entienda por qué el libro homónimo fue un éxito y merece no una, sino dos adaptaciones al séptimo arte. Si, Fincher es un genio del thriller, es un maestro del lenguaje cinematográfico y si, la secuencia de los créditos iniciales es una joya. Pero estos detalles no hacen más que exagerar aún más las fallas y las complacencias de esta cinta que, considero, debió haber sido mucho, pero mucho más inteligente en su manufactura e invitar al público a sumergirse en la historia y pensar por sí mismos. 

martes 27 de diciembre de 2011

Mission: Impossible, Ghost Protocol (Misión Imposible: Protocolo Fantasma, 2011)

Si mal no recuerdo, hace cinco años se juraba y perjuraba que la franquicia de Mission: Impossible llegaba a su fin con la tercera parte de la saga, lo cual fue una excelente decisión, ya que la fórmula ya se había gastado hasta el cansancio. Pero parece ser que el concepto le agradó a J.J. Abrams, quien dirigió la que hubiera sido el desenlace de la historia, ya que no sólo movió cielo, mar y tierra para que la historia continuara, sino que ahora funge como productor, junto con Tom Cruise, de una nueva trama de espionaje y engaños, la cual mezcla el añejo tema del conflicto entre Rusia y los Estados Unidos que, curiosamente, se mantienen vigentes hasta el día de hoy. 

En esta nueva entrega, Ethan Hunt y su equipo deben encontrar a un terrorista denominado como Cobalt, quien no sólo ha robado las claves de disparo de misiles rusos que matarían millones, sino que se las ingenió para culpar al equipo M.I.F. de un ataque al Kremlin. Con la situación totalmente en su contra, limitados en recursos, personal, presupuesto y tiempo, Hunt deberá realizar circo, maroma y teatro para descubrir la identidad del terrorista, detener su intento de iniciar una guerra nuclear y limpiar su nombre, así como el de su equipo. Todo en tiempo record. 

Si bien la historia es similar a la de la primera entrega (la premisa es la misma, una misión sale mal y Hunt es catalogado como traidor, por lo que debe reunir a un equipo de renegados para descubrir la identidad del traidor, antes de que éste se haga de una lista que, en las manos equivocadas, causaría una crisis internacional). En este caso, los detalles y las secuencias de acción marcan la diferencia, ya que no sólo son más espectaculares, sino que están tan bien elaboradas que hacen partícipe al espectador de todas las escenas de acción, desde una persecución por las calles de Rusia, hasta las acrobacias a rapel en el edificio más alto del mundo. 



Todo gracias a la pericia de Brad Bird, director con una amplia trayectoria en la TV y el cine. Ha sido responsable de dirigir diversas producciones animadas, tales como Los Simpsons, así como de dos de las cintas más importantes de Pixar durante la década pasada, Ratatouille y The Incredibles. Es gracias a esta experiencia previa que cuenta con un manejo sutil del humor, incluso durante secuencias de tensión o peligro. 

Para conseguir que la trama contara con el efecto de drama y comedia deseada, era necesario contar con el elenco perfecto que balanceara la tensión y la ironía, por lo que, en esta entrega, a Cruise se le unen Simon Pegg (conocidísimo guionista y actor, especializado en la ironía) y el maravilloso Michael Nyqvist, quien alcanzara la fama internacional al interpretar a Mikael Blomkvist en la versión original cinematográfica de Millenium. A ellos se les suma Jeremy Renner -el nuevo héroe de acción-, Josh Holloway y Paula Patton. 

Con este elenco, sólo hacia falta una historia que tuviera el balance perfecto entre acción, aventura, humor y tensión, lo cual logra de manera fascinante. No obstante los lugares comunes que incluye este tipo de historias, éstos son irrelevantes, ya que la trama está muy bien construida, con un par de subtramas que ayudan a atrapar al espectador y, para mi sorpresa, todas cierran de manera coherente hacia el final de la cinta. 

Desconozco si la serie tendrá una nueva entrega. De ser así, confío en que la franquicia continúe en manos de Bad Robot, J.J. Abrams y todos los involucrados con esta cuarta parte, ya que no se siente como una continuación, sino como un nuevo y refrescante inicio que al parecer jamás pasará de moda. Quién sabe, quizá sea la competencia de la franquicia del 007 en un futuro no muy lejano.

lunes 26 de diciembre de 2011

The adventures of Tintin (Las aventuras de Tintín, 2011)

Steven Spielberg es uno de los cineastas más respetados y admirados en el planeta entero. Su legado habla por sí sólo, con cintas como E.T., Jaws, Close Encounters..., Jurassic Park, Schindler´s List, Indiana Jones y un larguísimo y sorprendente etcétera. Por otro lado, Peter Jackson picó piedra y comenzó desde el cine con el más bajo presupuesto habido y por haber, hasta ser el responsable de una de las sagas de fantasía más queridas y mejor adaptadas en la historia de la literatura, Lord of the Rings. ¿Qué pasa cuando ambos personajes tan similares y tan diferentes trabajan en conjunto? El resultado es una adaptación de la que fuera originalmente El cangrejo de las pinzas de oro, la novena aventura de un personaje creado por el autor belga George Remi, mejor conocido como Hergé, quien ingenió al que bien pudiera ser el primer aventurero en la historia del siglo XX. 

Tintín es un joven y curioso periodista que gusta de escribir en un diario local sobre sus aventuras. Es analítico y siempre está acompañado por Milú (Snowy) su fiel mascota. Un día, como cualquier otro, la casualidad pone en el camino del protagonista una aventura que lo llevará a desenmarañar un misterio que hace siglos había quedado hundido en alguna parte del océano. Debido a ello, se ve envuelto en una telaraña de intrigas, secretos y pistas que habrá de descifrar en compañía de su fiel perro y un capitán que pudiera esconder algo más debajo de esa pinta de marinero alcohólico. 




Spielberg adquirió los derechos para adaptar las novelas de Tintín desde los 80 y, al ver el resultado final (casi 30 años después) se nota inmediatamente su interés por llevar al celuloide las historias de este curioso personaje. Periodista de profesión, aventurero por convicción y uno de los primeros personajes -allende Alan Quartermain- en descifrar misterios perdidos en los anales del tiempo. Se nota inmediatamente la influencia que el personaje tuvo en personajes como Indiana Jones, con quien comparte el gusto por las aventuras. 

Y es que el trabajo de un periodista es siempre encontrar una historia que contar. Y éstas no se encuentran en una sala, comedor u oficina. Están allá afuera y esperan ser descubiertas. Se entiende entonces que todo periodista que se denomine como tal cuente con cierta disponibilidad para la aventura, para enfrentar peligros y descifrar situaciones que están fuera de lo convencional. Y, una vez que se pasa la aventura, viene el siguiente reto: relatar de manera coherente y atractiva lo ocurrido. 

Jackson (productor) y Spielberg (director) no son periodistas, pero relatan The adventures of Tintin de manera magistral. Tiene un ritmo excelente, una selección de actores de primera (Jamie Bell, Daniel Craig, Andy Serkis) y al equipo de animadores responsables de Avatar. Huelga decir que su trabajo de crear un mundo ficticio, adaptado de una novela animada, es un gran logro. Sobre todo cuando ésta se disfruta en 3D. Mención especial merece un plano secuencia donde el trabajo de animación, guión y dirección se lucen y hacen de esta cinta un must seen, no sólo dentro del género de fantasía y ciencia ficción, sino del cine en general. 

Si bien pudo haber tenido mejor desarrollo con su historia y utilizar mejor los elementos cómicos a la mano (sin mencionar el ligero toque de machismo al no contar con una figura femenina preponderante en la trama), The adventures of Tintin es una película redonda, entretenida y de manufactura impecable que, mínimo, debería ser reconocida como la mejor animación del 2011 en la siguiente temporada de premios.
 

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