sábado, 5 de julio de 2008

Reseña: Control

Deborah Curtis escribió Touching from a Distance en 1995. En el libro relata los años que compartió con su esposo, Ian curtis, antes de que éste se quitara la vida una mañana de mayo en 1980. Después de algunos intentos por adaptar este libro a la pantalla grande, fue Anton Corbijn el único capaz de retratar de una manera tan poética y cruda el ascenso de Curtis, vocalista de Joy Division, así como su trágica muerte a principios de los 80. Para muchos, Joy Division marca un antes y un después en la historia del punk británico, gracias a las letras y poder interpretativo de Curtis, quien reflejaba en sus líricas sus miedos, frustraciones y depresión. Ésta última fue la que causara su muerte.

El mayor logro de Corbijn es comunicar todos esos sentimientos a la audiencia con la suma perfecta de la fotografía, música y el poder interpretativo del elenco. Destacan las actuaciones de Samantha Morton como Deborah Curtis (¿cuándo no?) y Sam Riley, quien da vida de manera increíble a un depresivo y epiléptico Ian. Sumado a esto se encuentra la ambientación de las locaciones, que nos lleva a un Manchester de finales de los 70, con toda esa atmósfera que caracterizó a la escena musical de aquella época.

Anton es un viejo conocido en el ámbito de la imagen. Su manejo de la fotografía lo ha llevado a crear algunas de las portadas más famosas en el ámbito editorial, mientras que bandas como Depeche Mode y U2, así como ha dirigido videos musicales para éstas y otras bandas. Gracias al expertise que obtuvo por todo este bagaje, logró una cinta que tal vez sea musicalmente inexacta, pero eso para nada afecta el avance de la trama. Al contrario. Además, la atinada elección de filmarla en blanco y negro (o tonos de grises) ayuda al expectador a hacer empatía con la historia, al mostrar personajes llenos de colores y texturas en su interpretación, sin ser héroes o villanos, simplemente humanos.

Tuve la suerte de verla en cine unos días después de su estreno, aunque lamentablemente no duró mucho en cartelera. Es una pena que la cinta se haya estrenado desde octubre del 2007 y no fuera hasta este año que la tuvimos en salas nacionales. El DVD ya está a la venta, pero no se compara por nada a la experiencia de ver a Joy Division de nuevo reunidos, en blanco y negro, en pantalla grande. Por su atinada dirección, edición, musicalización y actuaciones, sin duda es una de las mejores cintas en mucho tiempo.

Israel Zepeda
 

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