miércoles, 17 de diciembre de 2008

Reseña: The day earth stood still

Los remakes son una herramienta muy común en estos años. Con estos ejercicios, algunos clásicos encuentran nueva vida y actualidad con el público jóven que prefiere las nuevas producciones que las ya clásicas con efectos pasados de moda y, en algunos casos, sólo porque los productores quieren aprovechar la inercia del momento.

The day the earth stood still es una nueva visión de la cinta homónima que dirigiera Robert Wise en 1951. En ella, un extraterrestre aterriza en Central Park para advertirle a los terrícolas que deben aprender a vivir en paz o que serían destruidos ya que, en la galaxia, se nos considera un peligro en potencia para otras razas.

Pero, para esta nueva versión, los escritores hicieron a un lado el tema armamentístico (que, curiosamente, es mucho más peligroso que hace 50 años) y tomaron a la ecología como bandera, gracias a que temas referentes al calentamiento global, la contaminación y la polución han sido populares en el último par de años.

El papel de Klaatu lo tiene Keanu Reeves, quien no tiene empacho en poner la misma cara durante toda la cinta. No es que no necesite poner otra, sino que su papel de alienígena no le queda. Asimismo, Jeniffer Conelly no convence como una bióloga expera en vida interplanetaria.

Como buena cinta de ciencia ficción, los efectos no dejan a deber, al contrario, están muy bien hechos, pero son sólo un apoyo para que la cinta pueda desarrollarse sin problemas. Lo que sí me llamó mucho la atención fue el uso desmedido del product placement, ya que cada 20 minutos había menciones o apariciones de diversas macas, tales como Honda, LG, McDonald´s y, la más discreta pero no por ello menos importante, Surface, el nuevo software de Microsoft.

Siendo así un comercial y aparador, The day the earth stood still debió quedarse como la visión de un estudiante que quiso rendir tributo a una cinta pionera de la ciencia ficción.

Israel Zepeda

lunes, 15 de diciembre de 2008

Reseña: Madagascar 2

Después de tres años de que Alex, Gloria, Melman y Marty escaparan del zoologico de Nueva York, llega por fin la secuela en donde Dreamworks deja en claro que aún tienen mucho que contar acerca de la historia de estos amigos, aunque la primera parte no haya llamado tanto la atención y esta siga con la misma tónica de mostrar situaciones y gags que sólo adornan una historia de aceptación y superación.

Alex y compañía logran hacer funcionar el avión que hace años se estrellara en la isla en donde naufragaron. Junto con el Rey Julian y su mayordomo, los monos y los pingüinos, emprenden el viaje sólo para estrellarse en las planicies africanas, en donde el león encuentra a su familia y, con ella, su legado.

Con Harry Potter fuera de la jugada navideña, Dreamworks apostó a una historia light que tiene buenos momentos, pero nada más. La calidad de la animación es excelente, pero con Pixar mostrándonos cómo se debe hacer una cinta digital es complicado sentar bases sólidas para saber cuáles son las innovaciones que se presentan en esta nueva aventura africana.

Debido a la trama, las comparaciones con el Rey León sin imninentes y eso debieron haberlo pensado los escritores. Asimismo, tener a más de cuatro personajes involucrados en la historia hizo que algunos de ellos brillaran por su ausencia, así como ciertos eventos de la misma se sintieran forzados y sin sentido.

Seguramente ya se cocina la tercera parte, en donde veremos si es posible que los cuatro amigos regresen a su amado y añorado Nueva York. De ser así, creo que deberían buscar a otro villano, ya que la abuelita terminaron de quemarla en esta segunda parte.

Israel Zepeda.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Reseña: Vicky Christina Barcelona


El mítico cineasta Woody Allen nos ofrece una historia realmente profunda acerca de las relaciones humanas, la amistad, la soledad y cómo vivimos con ella, ya sea solos o acompañados. Allen siempre se ha destacado gracias a que sus historias se salen de lo convencional y, de acuerdo al contexto que se viva en ese momento, se adaptan, al igual que el director, quien no escatimó esfuerzos para hacer de la ciudad sede la tercer protagonista de esta historia.

Vicky y Christina son dos amigas que viajan a España, la primera para preparar su maestria y, la segunda, para alimentar su necesidad de aventuras. En su camino se cruzan con Juan Antonio, un artista que se muestra atraído hacia las dos y no tiene empacho en hacérselos saber. Es entonces que los tres comienzan un viaje en donde descubren sus sentimientos, sus deseos, enfrentan sus miedos y se dan cuenta que, como seres humanos, a veces encontramos complemento con las personas que menos nos esperamos.

Es un poco complicado para mi entender el mensaje intrínsico de la cinta. Personajes tan complejos como Christina y Vicky, quienes tienen claro qué es lo que quieren y lo que no quieren, encuentran en el personaje de Javier Bardem un catalizador que las coloca en conflicto (Vicky) o en el lugar que estaban buscando (Christina). Asimismo, Juan encuentra en María Elena (Penélope Cruz) a alma gemela, tan iguales, que no podrían estar juntos y tampoco separados. Es entonces que los tres encuentran en su relación el balance que necesitaban para convivir armoniosamente.

El mayor logro de esta cinta es transportarnos a ese país, a esa región, llena de folklore, colores, aromas, cultura, arte, arquitectura, música y, además, hacernos cómplices de las decisiones y pensamientos de los protagonistas, quienes por medio de errores y aciertos viven su aventura de verano. A esto se le suma la atinada fotografía y locaciones, con lo que no será sorpresa ver que la cinta será reconocida en cuanto festival se presente.

Israel Zepeda.
 

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