
Las despedidas de soltero siempre han sido buen pretexto para llevar al cine historias divertidas y que exponen la decadencia en la que un grupo de hombres (generalmente) pueden caer gracias al uso del alcohol. De hecho, en la mayoría de ellas, es gracias a este tipo de orgías en donde varios de los personajes se descubren a sí mismos. De este tipo de películas, la más memorable era, precisamente, Despedida de soltero, con en el aquél entonces joven y pueril Tom Hanks. Pero ahora se le suma la genial e hilarante The hangover (llamada en México ¿Qué pasó ayer?)
Phil, Stu y Alan se llevan a su amigo Doug a Las Vegas para celebrar su última noche de soltería. Y es en la azotea del Ceasar´s Palace donde, con un brindis, comienza todo. Al otro día, todos despiertan sin recordar lo acontecido la noche anterior y mientras tratan de atar los cabos sueltos, se dan cuenta de que el novio, quien se casa en 24 horas, ha desaparecido. Es entonces cuando los tres deben seguir las pistas que dejaron tras una noche de farra para tratar de dar con el paradero de Doug.
El estereotipo de cada uno de los personajes es clave para el éxito de esta comedia. Phil es el cínico padre de familia que hace lo que quiere; Stu es el mandilón que cree haber encontrado a la mujer de su vida, aún cuando ésta lo trate de la patada; Alan, por su parte, tiene problemas mentales que lo hacen ser el especial del grupo. Doug, finalmente, es el más inocente, ya que es víctima de las circunstancias, así como de su círculo de amigos.
Da gusto darse cuenta de que el director y los escritores decidieron dejar el humor simple y vulgar, para relatar una historia bien armada y que no falla en su continuidad, a pesar de que los pasos que siguen los protagonistas para recordar lo que hicieron la noche anterior no tienen una secuencia exacta.
Ahora, entrados en la parte literaria, encuentro a los personajes de relleno simplemente deliciosos. Un oriental afeminado es un mafioso de las vegas, quien a su vez comanda a un latino y a un hombre de color. ¿Así o más contracultura? Mientras que el papel de las mujeres es ser meras redentoras de los errores de los personajes principales.
Al final, como buena cinta estadounidense, cumple con los estándares de resaltar los valores y las buenas costumbres de la relación de pareja y el rito del matrimonio. Pero son los créditos finales la cereza de un pastel entrañable que volvería a comer cualquier otro día sin empacharme.
Israel Zepeda.
















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada