viernes, 9 de julio de 2010

Eclipse (2010)

A estas alturas del partido ya todos sabemos a qué atenernos cada vez que se estrena una cinta de la Saga Twilight. Ya entendimos que esto poco tiene que ver con el mito del vampiro tradicional que el cine clásico nos ha inculcado durante años, igual con los otros seres mágicos que emulan a los hombres lobo. No, la escritora Stepheny Meyer se tomó varias libertades literarias al momento de armar una historia de amor entre un vampiro diurno y una humana, trama cuyo tercer libro fue adaptado a la pantalla grande, a menos de un año de que se estrenara la película anterior. 

Bella y Edward planean su futuro juntos, cuando las premoniciones de Alice le advierten que alguien quiere matar a quien sería el futuro miembro de la familia Cullen. Debido a ello, se forma una alianza entre vampiros y la tribu Quileute, otrora rivales mortales de antaño. Mientras tanto, Victoria convierte a varios adolescentes en vampiros, con quienes buscará vengar la muerte de James, quien muriera a manos de Edward en la primera cinta. Durante la cinta, además de luchar por su vida, Bella tendrá que luchar para defender su amistad con Jacob y su amor por Edward. 

Después de la lamentable adaptación que otorgó Katherine Harwdicke con la primera parte de la saga, Chris Weitz tomó la batuta como director en New Moon, con lo que elevó los estándares de calidad en la producción y entregó un producto mucho mejor que su antecesor. Ahora, David Slade otorga su visión de cómo debía continuar la historia romántica, desde un punto de vista más oscuro y con mayor suspenso. Anteriormente ya nos había sorprendido con su magnífica adaptación de la novela 30 days of night, con la que se ganó el respeto de miles de aficionados de la novela gráfica, así como con Hard Candy, con la que mostró que sabe cómo tratar historias fuertes con personajes adolescentes involucrados. 

Y Eclipse no es la excepción. El fondo de la historia ya está más que cimentado, por lo que Slade evitó concentrarse en eventos pasados y permitió que el elenco hiciera su parte, con todo y sus claras limitantes histriónicas. El director es un genio en cuanto a crear tensión se refiere y lo logra a lo largo de la cinta, pero falla en ciertos momentos románticos en donde los diálogos no ayudan en el desarrollo de los mismos, más bien, se sienten forzados y repetitivos (sobre todo los del personaje de Jacob). 

Un gran acierto de esta película fue otorgarle espacios para que la familia Cullen describiera la historia de algunos de sus miembros o, al menos, de los más relevantes. En las dos cintas anteriores no se había profundizado en el quienes son o porqué forman parte de ese clan, con lo que parecían meros personajes de relleno. Ahora, si bien su historia no está contada del todo, ya se sienten como parte indispensable de la inminente continuación y no meros objetos incidentales en la trama. 

Pero todos los aciertos tambalean cuando la producción cae por su propio peso. O, mejor dicho, por sus prisas. El balance entre secuencias y locaciones se siente desbalanceado y arrítmico a lo largo de la cinta. Seguramente quienes leyeron la novela entenderán el porqué de la edición tan brusca, pero para el resto del público es motivo de confusión. Asimismo, hacia el final de la cinta, sobre todo en las escenas de acción, éstas se encuentran mal editadas, con lo que pierden coherencia. Sobre todo la batalla final contra los villanos principales, los errores de continuidad y el desfase de audio son tan claros que parecen hechos a propósito. 

Mención aparte merece el cambio de actriz para el papel de Victoria. Ignoro si fue el hambre de dinero que hizo que la productora eligiera a Bryce Dallas Howard para interpretar un personaje que ya había sido definido por Rachelle Lafevre, pero todo le mundo, fans y no fans, concluyen que fue una mala decisión. Y los resultados en pantalla no mienten, su desempeño es lamentable. 

Con todo, Eclipse se desempeña bien y cumple con su objetivo de dar continuidad al romance principal, al mismo tiempo que muestra una mejora en cuanto a producción y técnica fílmica (sobre todo al inicio), aunque los descuidos afectan la calidad del producto final. 
 

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