lunes, 2 de agosto de 2010

I love you Phillip Morris (Una pareja dispareja, 2009)

Con todo y la apertura que han logrado los temas sexuales, tanto en el cine como en la televisión, literatura y demás arte pop, muchas obras cuya temática se enfoca en relaciones netamente homosexuales todavía son motivo de rezago en su distribución o, peor aún, de censura. Un par de años atrás, algunas tramas gays se escudaban detrás del estandarte de "cine de arte" para que el producto no fuera menospreciado y, al contrario, encontrara un nicho que suele ver cintas con la mente abierta, pero ya hacia finales de la primera década del siglo XXI es de extrañarse que una cinta basada en la vida de un estafador deba enfrentarse a trabas para ser distribuida, con todo y que cuenta con la actuación de dos actores reconocidos en todo el mundo. 

Steven Russel es un humilde policía que un día decide hacer a un lado la máscara que ha portado durante toda su vida y declara abiertamente su homosexualidad. Deja a su esposa y a su hija para vivir la glamorosa vida de un hombre homosexual. Pero, al no contar con el capital necesario para solventar sus gustos, decide estafar a diestra y siniestra, por lo que termina en una correccional, en donde conoce a Phillip, de quien se enamora. Y será este amor/obsesión la que marcará el resto de su vida, ya que por complacer a quien cree que es el amor de su vida, hará hasta lo imposible para darle (y de paso a si mismo), la mejor vida que el dinero pueda comprar. 

Al tratarse de una cinta basada en una historia real, queda claro que los guionistas optaron por hacer de los detalles sórdidos e incómodos para el público en general una oportunidad para hacer reír a la gente. Y lo logran, aunque en el camino hagan uso de esas mil y un estigmas que la sociedad se ha encargado de endilgarle a la comunidad gay. De todas maneras, el recurso funciona y ayuda a que la cinta no sea un motivo de morbo. Al contrario. 

Con todo y que es una historia de amor, la película es también una enorme denuncia al sistema penitenciario de los Estados Unidos, ya que el personaje principal no sólo logra enmarañar y manipular a la ley a su antojo para obtener lo que quiere, sino que escapa de la cárcel cuantas veces es necesario, motivado por el amor que le tiene a su pareja. Escondido detrás de unos gags que, aunque no llegan ser los más memorables de Carrey, se esconde una critica contundente a otros departamentos de gobierno de los estadounidenses. 

La cinta es, en gran parte, memorable gracias a la maestría con la que Jim Carrey y Ewan McGregor llevan a sus personajes durante toda la trama. Si bien ambos ya habían mostrado dotes dramáticos en otras producciones, sorprende ver a un Carrey que no sólo llena un papel que combina sus mejores artes cómicas con su no tan usual destreza histriónica. Éste no es el caso de McGregor, ya que él ya ha sido responsable de otorgar personajes no tan convencionales. 

Aunque enfilados hacia el final, el fantasma del sida es abordado, da gusto que éste sólo sea para desviar la atención de lo que realmente acontece con uno de los personajes, lo cual es un recurso que no sólo salva a la cinta de un final que, al parecer, era predecible, sino que arranca una última carcajada y nos invita a reflexionar acerca de quienes somos y lo que queremos en la vida. Es una pena que su estreno en nuestro país haya sido limitado y más aún, con una vida muy corta en cartelera.

1 comentarios:

Julieta dijo...

I love you Phillip Morris me fascinó, es una historia bastante interesante que te va sumergiendo y haciéndote parte de..., con una increíble vuelta de tuerca y donde lejos de ver el aspecto homosexual con morbo, te invita a que lo veas como más que eso, una historia de amor. Que bueno que tomaste un poco de espacio para hablar sobre esta película que seguramente pocos verán pero que vale la pena.

 

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