miércoles, 20 de octubre de 2010

Biutiful (2010)

Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Ese es el plan ideal del ser humano en este planeta, aunque la única certeza que tenemos desde el momento en que se nos otorga el don de la vida es saber que, en cualquier momento, la muerte nos alcanzará con el toque de su mortaja. ¿Qué es la vida entonces? ¿La oportunidad única que se nos da para trascender? ¿En quién? ¿En la familia? ¿En la sociedad? ¿En uno mismo? ¿En todo y en todos? El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu se adentra en este y otros temas en su más reciente cinta, Biutiful

Uxbal tiene un don que lo conecta con ese limbo en donde las almas se aferran cuando no están listas para irse, mientras él mismo se aferra a la vida que el cáncer le arrebata poco a poco. Se aferra a sus dos hijos, de quienes es responsable desde que se separó de su esposa, una mujer incapaz de amar aunque lo intenta con todas sus fuerzas; se aferra a sus conocidos, inmigrantes ilegales que deben romper la ley para llevar un plato de arroz a sus familias; se aferra a sus recuerdos y a las historias de su padre, a quien nunca conoció, pero que siempre ha estado presente. Se aferra a la vida, pues, el mismo don que siente como poco a poco se le escapa de las manos. 

Iñárritu fue muy claro cuando declaró que él no aprendió cine en una escuela, sino que es un "autodidacta". Así las cosas, su trabajo por la radio y el ámbito publicitario mexicano lo educaron para saber cómo plasmar sus ideas en pantalla, mientras que la cercanía que mantenía con el también cineasta Guillermo Arriaga le dio las tablas suficientes para agarrar al toro por los cuernos. Firmar una obra después de cantar su independencia creativa después de su trilogía a la que muchos ya consideraban predecible (me incluyo), era una decisión con un alto índice de riesgo, la cual pasó no sólo con mención honorífica, sino que muestra que su ego es proporcional a su talento cinematográfico -para bien o para mal-. 

España es el lienzo en donde los personajes delineados por el director encuentran cierta armonía urbana. Si, de nuevo la sordidez y los barrios bajos son parte fundamental del encuadre, la cámara al hombro vuelve a marear a algunos espectadores y la edición pudo mejorar en ciertos momentos en donde la historia se siente aletargada, pero eso no desmerece a Biutiful. Al contrario. Con todo y que tiene planos secuencias impresionantes, tanto por si nivel de producción como por la alta calidad interpretativa de los personajes principales, así como una edición más linean, menos rebuscada, la verdadera belleza de la cinta se encuentra en los pequeños y delatores detalles que se aprecian a lo largo de la misma. 

Claro que el nivel emocional, fundamental para la historia, no hubiera sido el mismo si otro que no fuera Javier Bardem estuviera al mando. Su sola presencia e interpretación bien valen la pena. Pero, como si se tratase de una competencia histriónica, la argentina Maricel Álvarez hace suyo a Marambra, un personaje cuya alegría nace de su tristeza, y viceversa, lo cual no es fácil. A ellos se le suma un cast de actores no profesionales, pero su inexperiencia es bien disimulada por la excelente dirección de "el negro". 

Pero la verdadera estrella de la cinta es la historia en si, la cual Uxbal tiene la oportunidad de perdonar los errores del pasado, de enmendar los del presente y dejar su huella en este mundo. En efecto, la vida es, al fin y al cabo, la oportunidad de trascender en los que unos ama. ¿Cómo trascender, entonces, cuando todo se encuentra a contracorriente? ¿Cómo ser un buen padre o madre, cuando nuestra misma naturaleza nos imposibilita para serlo? ¿Cómo encontrarle lo "buitiful" (lo hermoso) a la vida? ¿Cómo contestarle a un hijo que dice, inocentemente, "ha de ser muy complicado crecer sin un padre"? 

Entrar en detalles acerca del cierre del personaje y las subtramas sería contarle el final a quienes leen este espacio, por lo que no entraré en detalles, sólo mencionaré que Iñárritu puede estar tranquilo con ésta, su "ópera prima", tal vez la más íntima que ha filmado, la más delatora respecto a los propios ángeles y demonios del director. Profunda, a veces dura, pero mucho más esperanzadora que sus cintas anteriores, Biutiful es, a ojos de este humilde crítico, la mejor cinta de Alejandro González Iñárritu al día de hoy.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Entonces nos recomiendas ver la película?. Atte. Tio Pablo y Marcela

Israel dijo...

Absolutamente.

 

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