Una idea puede cambiar al mundo, prueba de ello es la historia que ingenió J.K. Rowlling y que plasmó originalmente en servilletas. Años después, sus ideas están en cada estante, librería y recuerdo en todo el planeta. Su visión de un mundo mágico, su cultura, su forma de vida, cautivó a toda una generación de niños, adolescentes y adultos, quienes muchos de ellos jamás habían tenido un libro en sus manos. Por ese lado se debe reconocer la importancia de la autora y su fenómeno literario, mismo que se refleja en el ámbito cinematográfico, no por sus adaptaciones (la mayoría de ellas dejan mucho que desear), pero consigue replicar la inercia de los escritos, claro, con su dosis de mercadotecnia y publicidad como sólo un estudio como Warner Brothers le puede otorgar.
Siete años son los que el joven mago Harry Potter invirtió en la academia de magia y hechicería para convertirse en un mago hecho y derecho. O, al menos, esa era la idea original, ya que las fuerzas tenebrosas han invadido al ministerio de magia. Con Dumbledore asesinado y con sus aliados esparcidos y cazados por todo el país, Potter no tiene otra opción más que huir y esconderse en los bosques de Inglaterra, a la espera de una señal que le indique qué es lo que debe hacer respecto a los horcruxes. Ésta llega en la forma de una herencia que el otrora director de Hogwarts le dejara a él y a sus mejores amigos, Hermione y Ron, quienes debe descifrar el misterio de las "reliquias de la muerte" si es que quieren seguir con vida.
Durante más de 10 años los fans pidieron que las adaptaciones fueran más fieles a los libros. Al fin, el director David Yates y su equipo logró darles ese gusto a miles de lectores, pero no si pagar un precio. Al resultar una cinta demasiado larga, decidieron partirla en dos partes, con lo que la última aventura del mago se alargaría durante poco más de un año. Esto seguramente hizo las delicias de WB y su equipo de mercadotecnia, quienes tienen más tiempo para explotarlo hasta el cansancio.
Si bien este movimiento le da tiempo a los fans de disfrutar un poco más del fenómeno Potter, esta primera entrega de las reliquias de la muerte se siente como un prólogo de dos horas. No hay climax, no tiene una conclusión o, al menos, un momento cumbre que deje al espectador con ganas de ver la siguiente y, ahora si, última entrega. Los personajes principales comienzan en el punto A y ahí se quedan el 70 por ciento de la cinta, inmóviles. La acción que vimos en los trailers son obvias referencias a lo que veremos en la conclusión de la historia, en donde, al fin, acontecimientos importantes comienzan a ocurrir.
Por otra arte, la ironía no está excenta en esta producción, ya que al ser la más fiel al texto, falla en explicar ciertos elementos que serán clave hacia el final. Por ejemplo, ¿De dónde sacó Harry Potter ese pedazo de espejo en donde se le aparece alguien muy parecido a Dumbledore? Para quienes se saben los libros de la A a la Z saben exactamente de qué trata el artefacto, pero para quienes sólo se basan en las películas (que son el público target de las mismas), hasta el momento no tienen ni idea.
En el ramo de las actuaciones, todos siguen en el mismo nivel que en las entregas anteriores, lo cual se agradece. Claro que no se necesita ser un amo del arte dramático para correr por bosques y pelear con seres creados por CGI, pero a ese respecto no se ven falsos ni acartonados (tanto las actuaciones como los efectos).
Menos mal que hacia el final hay un evento que levanta el que parecía ser un letargo eterno y causa cierto ataque emocional en el público, pero no basta para justificar cerca de hora y media de tedio, persecusiones y momentos filosóficos de los tres adolescentes que protagonizan la cinta. Si, ésta no es más que un mero trámite para que el final nos alcance a todos, pero creo que, después del tabique somnoliento que resultó el príncipe mestizo debieron poner más atención a los elementos que hicieron de esa una cinta para el olvido: las secuencias largas y lentas que no llevan a ningún lado.
Pero lo mejor viene en camino, por lo que la saga tendrá el final que los fans merecen. Mientras tanto, con todo y que no aporta nada nuevo, esta primera parte es básica para entender las respuestas que alberga la inminente conclusión del mago más famoso del mundo.

















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