martes, 30 de noviembre de 2010

Tangled (Enredados, 2010).

Disney ha hecho una fortuna gracias a dos términos legales, la compra de derechos y las libertades literarias. De esta forma, ha transformado, adaptado y ablandando historias escritas hace cientos de años, de manera que el público infantil las encuentre accesibles y divertidas, lo cual abre el paso para que entre el monstruo capitalista de la mercadotecnia, licencias y demás herramientas con las que la máxima casa de animación se ha hecho de varios millones de dólares durante gran parte del siglo pasado -y lo que falta-. Después de experimentar exitosamente con su propia casa de animación por computadora con Bolt, los productores decidieron regresar a la fórmula de las princesas en peligro, misma que le rindió sendos dividendos durante el siglo XX. De esta forma, adquirieron los derechos de otra historia de los hermanos Grimm, en donde una doncella es atrapada en una torre por una bruja, quien usa la cabellera de su víctima para trepar hasta donde ésta se encuentra. 

Claro que Disney no se quedó con esta historia e hizo los ajustes necesarios para que la trama estuviera actualizada y apelara más al público de hoy en día. Por ello, decidió que la doncella fuera poseedora de una cabellera mágica, misma que es usada por una anciana quien, motivada por la vanidad, la encierra en una torre escondida en el bosque. Haciéndose pasar por su madre y escondiéndole la verdad sobre su origen real, le implanta la idea de que el mundo exterior es peligroso, por lo que tiene prohibido salir de la torre, ya que es "por su protección". Mientras tanto, un ladrón de poca monta da con la torre al huir de sus captores. Buscando refugio en la fortaleza, se encontrará comprometido con la protagonista, quien amenaza con regresarle su botín (la corona de la reina) hasta que él la lleve a conocer el mundo. 

Seamos sinceros, la historia original es demasiado simple y oscura como para formar parte de una cinta propia de Disney. Por ello no culpo a los escritores al querer incluir más emoción y dinamismo en la historia que rodea a la princesa, así como convertir al príncipe en un ladrón carismático y hábil con las palabras. Pero las palmas se las llevan con la madre Gothel, quien toma el lugar de la villana original, quien era una bruja que secuestra a Rapunzel y la encierra en la torre. Los motivos de la villana en esta adaptación tienen más que ver con su propia vanidad y, en un movimiento inteligente por parte de los guionistas, incluyen una relación de co-dependencia, chantaje y manipulación que no sólo raya en la realidad contemporánea, sino que le dará dos que tres cachetadas con guante blanco a más de uno en la sala. 

Esto es lo más relevante de la más reciente obra de Disney, el retomar una historia y cambiar su contexto para hacerla válida en tiempos donde los padres confunden la autoridad sobre sus hijos con totalitarismo, con manipulación y engaños, aunque crean que es por su bien. Esto da prueba de que Disney aprende poco a poco de lo logrado por su compañía hermana, Pixar, en cuanto a profundidad dramática. 

Claro que aún les hace falta años para alcanzar la maestría de un Wall*E o la profundidad de un UP, pero Disney Animation Studio va por buen camino, ya que la animación no le pide nada a ninguna producción del género, aunque tampoco inventan el hilo negro, ni en el uso del CGI ni mucho menos con el 3D, el cual, sinceramente, sale sobrando, no porque la historia sea muy buena, sino que las secuencias de acción no lucen ni destacan en el terreno de la tercera dimensión. 

En resumen, Tangled es un buen producto proveniente de Disney, sin más. Con todo y que está manipulada, la historia es buena y tiene buen ritmo y timing; la animación y los personajes serán del agrado del público, mientras que la trama pondrá a muchos a pensar acerca de la educación que le da a sus hijos o familiares. Eso si, retoma los momentos Broadway y musicales clásicos de estas películas, los cuales me imagino que en inglés son magistrales, pero que adaptados al español dejan mucho qué desear. 
 

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