Con dos cintas inspiradas en los textos de C.S. Lewis, mismas que tuvieron una cálida recepción por parte de la audiencia en general, Disney decidió no continuar con el proyecto, dejándolo a la deriva hace unos años. Curiosamente, la 20th Century Fox aún se lamía la herida que le dejó su intento por entrar al género de la fantasía con Eragon, cuando decidió retomar los deshechos de la productora rival y movió cielo, mar y tierra para hacerse de los derechos de la tercera y (al parecer) última parte de la saga fílmica de los hermanos Pevensie. Es así como llega a las salas de cine The Cronicles of Narnia: The Vogage of the Dawn Treader.
Lucy y Edmund viven en la casa de sus tíos en Inglaterra, refugiados del conflicto bélico que envuelve a Europa en ese entonces. Desesperados por su vida monótona y por un primo que es un dolor de cabeza, añoran sus recuerdos como reyes de Narnia, mientras se preguntan si algún día regresarán. Su deseo se convierte en realidad, pero no como ellos esperan, ya que una fuerza maligna amenaza a los pobladores de Narnia, por lo que es necesario que los altos reyes se unan una vez más a Caspian, quien comanda el navió llamado Viajero del Alba. En él, viajarán hasta el fin del mundo, en donde tendrán que pasar una serie de pruebas si es que quieren triunfar en su misión.
Para bien de FOX, las dos cintas anteriores ya habían hecho el trabajo difícil, el cual era darle un entorno a los personajes y al mundo mágico de Narnia, por lo que su tarea para esta secuela sólo consistió en ser coherentes con el look and feel de las producciones anteriores (sobre todo de la segunda), mismo que logran con un éxito sobresaliente, ya que mantiene el mismo espíritu de las películas anteriores, con el mismo elenco (al menos en los personajes principales). Asimismo, el regreso de Tilda Swinton como la Bruja Blanca, con todo y que su aparición es francamente escasa, es de agradecerse. Caso similar ocurre con dos de los anteriores protagonistas de la historia, Susan y Peter Pevensie, quienes sólo aparecen como personajes recurrentes y no tienen mucho peso en la trama.
Reitero, 20th Century Fox tuvo una tarea muy sencilla con esta secuela, ya que su principal preocupación se concentró en enfocarse en que el guión fuera lo suficientemente fuerte para que dos de los personajes principales no se vieran en pantalla, mientras que la más reciente adquisición a la historia hiciera clic con el público. Y, con todo y que el primo Eustace es una patada en el hígado, consigue llegar con buenos resultados hacia el final de la historia (incluso se insinúa que él podría continuar la aventura, si es que hay una cuarta parte, claro está).
Pero no todo es miel sobre ojuelas, ya que al mismo tiempo en que la trama hace lo posible por mostrarse fresca y con aventuras nuevas, recae en los mismos conflictos que, en teoría, ya habían sido superados en las cintas anteriores (celos, envidias y malentendidos). Asimismo, el ritmo es un tanto cortado, con tantos alti-bajos como la marea en donde navegan los héroes. Eso si, el barco (construido ex-profeso para la filmación) es hermoso y con tanto detalle que bien vale la pena verlo en 3D. Eso si, la tercera dimensión no le aporta nada a la cinta, es sólo un recurso para mantenerse vigente.
Sin más que decir, The Vigage of the Dawn Treader es un cierre adecuado para el mundo mágico de Narnia. Los fans de las dos cintas anteriores no saldrán decepcionados, siempre y cuando no se claven tanto en el texto original. Para el resto del público sería una cinta más de fantasía con un enfoque muy especial hacia los niños. Nada más.

















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