miércoles, 15 de diciembre de 2010

Nowhere Boy (Mi nombre es John Lennon, 2009)

Un drama familiar situado en la Inglaterra de la posguerra, en donde comienza a llegar esa ola de rebeldía llamada rock and roll, vestida con crinolinas, chaquetas de cuero y peinados a la Elvis. La invasión norteamericana inicia con la música y la moda del que sería denominado el Rey del Rock, sin imaginar que éste se volvería la primera inspiración para otro músico que, años después, autonombraría a su grupo como el más popular de la historia, incluso más que el mismo Jesucristo. En efecto, un joven, pueril y rebelde John Lennon fue, a sus 17 años, un adolescente que soñaba con ser igual de popular que su ídolo norteamericano. 

John vive en los suburbios de Londres con una vida normal para un joven que comienza a encontrar aquello que le da sabor a la vida, la música. Y es gracias a ella con la que se reencuentra con su madre, una mujer liberal y llena de alegría, quien le enseña lo que significa el rock and roll, así como sus primeras lecciones con instrumentos musicales. La cercanía entre madre e hijo comienza a ser motivo de conflictos con la tía Mimi, quien se hiciera cargo de John cuando su madre lo abandonara años atrás. Sin saber dónde queda su casa, dónde quedan sus lealtades ni quienes son las personas en las que puede confiar, Lennon decide refugiarse en su música, con lo que, sin saberlo, comienza su camino para convertirse en leyenda mundial. 

El director Sam Taylor-Wood hizo su tarea. Más que enfocarse en los orígenes de los Beatles -aunque las referencias su universo son clarísimas y es un profundo homenaje a sus fans y a la banda misma - se centra en el mensaje principal de la trama, un adolescente que no se ubica en Liverpool, al mismo tiempo que las mujeres más importantes de su vida pelean por su afecto. De ahí que el título original sea Nowhere Boy (el niño que no pertenece a ningún lado). 

Mención aparte merecen todas y cada una de las actuaciones. Aaron Johnson hace a un lado su papel como nerd/ súper héroe Kick Ass y entrega una interpretación desgarradora e impactante de un adolescente John Lennon quien acaba de descubrir que la música es más que arte, sino un estilo de vida. Asimismo, Kristin Scott Thomas toma el papel de la fuerte y cuadrada tía Mimi y lo hace de una manera magistral, misma que hace contrapeso con la interpretación que Anne-Marie Duff le otorga a la madre de John, una mujer liberal, quien se deja llevar siempre por lo que siente. 

Para los fanáticos, ésta es una historia que seguro conocen de pies a cabeza, incluso la historia no es ajena a los medios audiovisuales, ya que años antes se produjo In His Life: The John Lennon Story, misma que ahonda en el mismo tema que Nowhere Boy, sólo que no alcanza la profundidad dramática ni alcanza los niveles histriónicos de la más reciente visión de los años que definieron al que sería uno de los músicos más famosos del mundo. 

La cinta se estrenó en 2009 en Inglaterra y otras partes del mundo, pero fue hasta noviembre de este año que fue proyectada en las salas de cine mexicanas. Sería curioso pensar que su estreno haya sido en una fecha cercana al aniversario de su muerte, pero México es conocido en todo el mundo como uno de los países con más fanáticos de los Beatles, por lo que sus constantes retrasos no obedecen a nada más que a la idea de su distribuidora para atinarle a una fecha que animara a todo ese público a comprar un boleto para recordar cómo nació el sueño. Y a ello se le suma el título en español, tan obvio como contrastaste, ya que la historia misma define el porqué John Lennon es un "nowhere boy". Excelente cinta, pésima idea de distribución en nuestro país.
 

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