Cuando tu nombre es David Fincher tienes a tus espaldas el haber sido el responsable de historias que, en su momento, definieron el rumbo del cine y sus protagonistas. Elevaste al plano de súper estrella a un Brad Pitt con Seven, convertiste en leyenda a un ascendente Edward Norton con The Fight Club, llevaste al límite los efectos especiales y el drama con The Curious Case of Benjamin Button. Tu nombre ya está escrito en piedra en la industria del cine actual. ¿Qué fue lo que viste en una historia basada en hechos reales de traición, desamor y amistades rotas? Seguramente notaste que todo eso y más rodeó la creación de una de las redes sociales más populares del mundo, titulada como Facebook.
Mark Zuckerberg es un nerd que estudia programación y sistemas en Harvard, cuando una mezcla de situaciones sentimentales e ideas de terceros lo llevan a ingeniar un sistema de datos que después evolucionaría en lo que hoy conocemos como Facebook. Pero mientras su red social comienza a cobrar importancia dentro del internet, mientras comienzan a llegar las demandas por propiedad intelectual, así como asociaciones con personajes infames del mundo virtual, quienes ayudan al despegue económico de la plataforma y, al mismo tiempo, comienzan a tejer una red de intrigas que separa al núcleo original, en pro del dinero.
La idea de llevar la historia de Facebook al cine no es mala, siempre y cuando ésta tuviera el drama necesario para sostener el hilo conductor por casi dos horas. A este respecto, el guionista Aaron Zorkin logra crear un escrito con diálogos mordaces -tal vez demasiado para su propio bien-, pero la edición es lo que le da el ritmo adecuado a la trama, ya que deja que el juicio que enfrenta el protagonista es la columna vertebral que le da dinamismo a la película y la mantiene con vida durante sus más de 120 minutos de duración. Queda claro que Fincher y Zorkin conocen su chamba y consiguen, al menos, tomar una historia simple y entretejerla un poco para ofrecerle al público algo más que un drama lineal. De igual manera, las actuaciones son las adecuadas para un guión tan bien escrito como éste.
Fuera de ello, la cinta no ofrece nada nuevo. La creación de Facebook es sólo el pretexto perfecto para que la generación virtual, seamos facebookeros, twitteros y demás, abarrotemos las salas de cine para ver, una vez más, otra historia de traiciones y bajas pasiones entre amigos que se dan la espalda y llegan a la cima sólo para pelearse por el dinero.
Sumado a esto se encuentran los mordaces diálogos entre los personajes, mismos que representan un arma de dos filos en la historia, ya que, siendo sinceros, ¿de verdad los alumnos de Harvad se expresan de esa manera? Sobre todo Mark Zuckerberg, quien es una copia casi al carbón de Sheldon Cooper de the Big Bang Theory, tan cuadrado, tan sistemático que él solo se aparta del resto de la sociedad. Puede ser que esto haya sido una exageración por parte del guionista, pero el parecido es tanto que la ironía y el timing cómico usado en la cinta se ve como una copia mal aplicada (sobre todo porque los punchlines son tan predecibles como enredados y a veces innecesarios). Además, cualquier persona versada en la web sabe la manera en la que concluyeron las demandas y, por ende, puede adivinar el final.
Encuentro curioso que el Zuckerberg original no encuentre incómoda esta cinta, ya que lo hacen quedar como un nerd herido, rencoroso, quien se deja impresionar por una versión oscura de sí mismo (aquél que ingenió Napster). De acuerdo con lo que vimos en la película, él sólo explota las habilidades del internet para que el resto de la humanidad satisfaga sus necesidades vouyeristas, sexuales, entre otras, cuando lo creó sólo para tener vigilada a aquella chica que lo mandó a volar durante sus años en la universidad. No es una imagen muy buena a mi parecer.
The Social Network podría ser el comienzo de una serie de cintas basadas en las creaciones de lo que ahora conocemos como partes fundamentales del internet -Google o Wikileaks, por ejemplo-, pero, como mencioné en un principio, estos serán meros entornos que envuelven una historia humana que, en el caso de Facebook, se resumen al berrinche de un nerd que se dejó manipular por las personas equivocadas y permitió que esto lo alejara de aquellos que lo apoyaron desde un principio. Y no es un mal producto fílmico, simplemente considero que está sobrevalorado.

















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