viernes, 25 de marzo de 2011

Black Swan (El cisne negro, 2010)

Quién mas sino Darren Aronofsky para entregar una nueva y engañosa trama que gira alrededor de mundos oníricos y deseos reprimidos de una bailarina quien se ha entrenado de por años para interpretar el papel de su vida, quien ha sido guiada por su madre desde muy temprana edad para lograr lo que ella no pudo, quien siempre ha sido obediente y respetado a sus compañeras sin hacerle frente a las clásicas provocaciones que ocurren dentro de una compañía de ballet clásico. Quien, sino una frágil y bella danzarina podría ser la víctima de una obsesión que raya entre la locura y el despertar a un mundo nuevo.

Nina se ha preparado toda su vida para obtener el protagónico de El lago de los cisnes, la obra clásica que es reimaginada por el director. Pero el reto es doble, ya que debe interpretar no solo al frágil cisne blanco, sino a su seductora y poderosa hermana gemela, el cisne negro. Y es esta dualidad la que orilla a que Nina inicie una transformación propia, una que podría llevarla a lugares insospechados, ya sea para bien o para mal.

Cuando el director mencionó que esta historia es la "pareja ideal" de su obra anterior, The Wrestler, era de esperarse que la trama fuera en cierta manera predecible. O sea, un personaje principal saliendo de la adversidad en un ambiente hostil. Sólo que el director, afortunadamente, no se repitió a si mismo, sino que eligió el siempre complicado y fascinante camino que solo la psique humana puede dar. De esta forma, y con el casting adecuado, Aronofsky vuelve demostrar que es un visionario. No encuentra el hilo negro, pero si encuentra al cisne negro,

Y lo encontró con la ayuda de Natalie Portman, quien merece ser reconocida como uno de los mas grandes talentos de su generación. No se conforma con ser la típica adulta joven que acepta papeles en cintas independientes o comerciales, sino que se arriesga y entrega personajes creíbles, intensos, poderosos. Nina no hubiera sido nada sin la fragilidad que proyecta Portman con esa mirada, con esa figura tan fina, tan delicada. Debido a ello impresiona su transformación en ese ser seductor, tramposo, intenso, lleno de un poder sexual incomparable. Sin lugar a dudas, éste es su mejor trabajo fílmico.

Mención aparte merece el resto del cast. Por su parte, el actor galés Vincent Casell interpreta de forma maravillosa al director de la obra, un hombre sensible pero con un lado oscuro al que Casell sabe como explotar. Y Mila Kunis, quien emerge como una seria propuesta para interpretar historias dramáticas.

Por otro lado, el guión es tramposo y delator como pocos. Quien guste de resolver el misterio puede intentarlo, ya que las pistas siempre están ahí, a plena luz, en cada rincón, en cada secuencia. Esto no demerita el trabajo del director, al contrario, no pierde el hilo conductor en ningún momento, con todo y que esos detalles se muestran claros y concisos en pantalla. Por ejemplo, las referencias sutiles a una obsesión previa de la protagonista. Si bien no se ahonda mucho en su tormentoso pasado, es fundamental para el desarrollo de la cinta y para entender los cómos y porqués de la protagonista.

Ya sabemos que, aunque Aronofsky se fue con las manos vacías en los Oscares, el premio como mejor actriz solo podía ser para Portman, ya que realizo un trabajo increíble, intenso y contundente con los dos papeles que interpretó en The Black Swan. Y no es para menos, con ese guión, esa dirección de cámaras, de arte y ese manejo sutil de la luz, que a nadie le extrañe que el director describa después a su obra como una alegoría de la constitución de la mente humana y de la dualidad que todos tenemos dentro. En otras palabras, es magnifica.

1 comentarios:

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