Ver una cinta animada es una experiencia totalmente diferente a como lo era hace aproximadamente quince años. En aquel entonces, los "dibujitos" provenientes de Hollywood estaban dirigidos a niños, por los que sus historias solían ser simples, aunque no por eso menos interesantes para el publico adulto. Pero entonces llegó Pixar y cambió las reglas del juego. Desde entonces, la animación no volvió a ser la misma, y los estudios que se aventuran a producir películas infantiles tienen un reto interesante y único, conmover a las audiencias sin importar su edad. Reitero, ya lo logró How to train your dragon, Despicable Me y, por supuesto, una larga lista de producciones provenientes de Pixar. Por ello es que Río se siente un tanto vacía, aunque tiene momentos realmente hilarantes.
Blu es un cotorrón azul cuya estancia en la jungla le fue catafixeada por una vida en la ciudad de Minesota. Pero bajo el peligro de ser el ultimo de su especie, regresa a su tierra natal, Brasil, para aparearse con la que seria la ultima cotorra azul con vida en todo el mundo. Las cosas se salen de control cuando una pandilla de traficantes de aves exóticas quieren hacerse de la pareja de cotorras. La definición de "pez fuera del agua" le queda perfecta al estilo cómico de la cinta, ya que Blu, aun al ser brasileño por nacimiento, es ajeno a su propia cultura y folklore que son conocidos en todo el mundo.
Cual turista gringo (muy gringo) aprende a convivir con demás seres animados comunes en la fauna de la región, mismos que a veces resultan mucho mas interesantes y divertidos que la misma pareja (dispareja) protagonista. Asimismo, los modismos de todos los personajes resultan hasta cierto punto exagerados.
Esto se espera, pues es una comedia, animada y dirigida a un publico meramente infantil, pero la inclusión de frases características de la cultura mexicana, mezcladas con estilos y deformaciones de lenguaje que solo alguien familiarizado con las redes sociales comprende, hacen que su doblaje sea apreciado solo por una pequeña parte del publico -dudo mucho que la mayoría de las mamás en la sala tengan un perfil en twitter-.
A esto se le suma la visión sesgada que Hollywood o, en este caso, la 20th Century Fox, tienen respecto a Brasil. No dejan mal parado al país, solo que se centran en temas como ineptitud policiaca, corrupción, crimen, pobreza y, por supuesto, una pasión desmedida, casi enfermiza, por el futbol. Claro, no es un documental que pretenda ser definitivo en cuanto a la cultura brasileña, pero este país es mucho mas que carnaval, zamba y colores.
Lo mas rescatable de la cinta es la denuncia respecto al trafico de animales, ya que todo lo demás ya lo hemos visto antes en cintas del genero y con un desarrollo mucho mas contundente y profundo. Río no es un mal producto ni carece de calidad, pero definitivamente pudo ser mejor. Y, de nueva cuenta, el 3D no sirve más que para encarecer el boleto.

















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