lunes, 6 de junio de 2011

The Hangover Part II (¿Qué pasó ayer, parte 2)

Cuando tu inocente y aventurada cinta tiene más éxito del esperado, además de que generó toda una cultura ( y culto) alrededor de ella y te hizo ganar millones de dólares en todo el mundo, tienes dos opciones. La primera es permitir que lo obtenido de esa experiencia forezca y te permita hacer más y mejores películas, incluso incursionar en otros géneros o plataformas. O, por el otro lado, retomar el proyecto y, antes de que la fiebre se desvanezca, ideas, escribir y producir una segunda parte en donde explotes la misma fórmula que te hizo exitoso la primera vez, aunque esto te lleve, irremediablemente, a vivir la siempre presente maldición de las segundas partes. Y si, el hambre por dinero fue lo que motivó a Todd Phillips para que produjera una nueva aventura de su "wolfpack" con unos resultados menos que memorables.

Phil, Alan y Doug se embarcan en una nueva aventura, debido a que Stu se comprometió con una chica tailandesa y la boda tendrá lugar en ese país. Ese es el pretexto perfecto para que algo similar a lo que ocurrió en Las Vegas tome lugar, sólo que ninguno de los presentes está dispuesto a que eso ocurra. Aún así, tres de ellos terminan de nuevo en un lugar desconocido, sin recuerdos de lo que ocurrió durante las últimas 12 horas. Tras despertar y darse cuenta de que han perdido al cuñado de Stu, deben adentrarse en las calles de la ciudad asiática, mientras intentan recordar qué ocurrió y cómo pasó.

Podría ahorrarme tecladazos o tiempo al copiar y pegar la crítica que le mereció a la primera parte, ya que en forma y fondo, esta segunda parte no aporta absolutamente nada nuevo a la fórmula ofrecida por Phillips. Practicamente sólo cambió el entorno, agregó dos o tres personajes que al final son intrascendentes y listo, creó una secuela que carece de la chispa e ingenio de la primera, sin contar con que descuidó a uno de los mejores caracteres que el mismo director había hecho popular en la primera entrega.

De la producción hay poco que destacar. Realmente, la cinta es lo suficientemente decepcionante como para tratar de salvarla con las locaciones, actores invitados, cameos y demás detalles que hacen que este sea un fracaso aún mayor. Y ni hablar de los intentos de robarle una carcajada al espectador con chistes llevados al extremo, pues hacen todo lo contrario.

The Hangover Part II es un claro ejemplo de lo que una segunda parte NO debe ser. Es, más bien, un mero producto oportunista que no le hace honor a su genial primera parte. Lamentable.
 

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