miércoles, 3 de agosto de 2011

Captain America, the First Avenger (Capitán América, el primer vengador, 2011)

Hace más de cuatro años que la escena escondida al final de Iron Man causó escalofríos en la piel de todos los fanáticos de los comics. En ella, Nick Fury se aparecía en la casa de Tony Stark para hablarle de la iniciativa Avenger. Lo que parecía un stand alone por parte de Marvel Studios y Paramount Pictures se convirtió en noticia de ocho columnas. En algún futuro no muy lejano, veríamos al principal equipo de héroes de la casa de las ideas en pantalla grande. Meses después, llegó The Incredible Hulk, luego Iron Man 2, seguido de Thor y, finalmente, la adaptación fílmica del héroe que cierra el último prólogo antes de que la cinta que dirige Joss Whedon tenga lugar, Captain America, the First Avenger

Steve Rogers es un joven que ama a su país, el cual se encuentra sumido en la segunda guerra mundial. Si por él fuera, pelearía en las barracas aliadas en el nombre de la libertad y la justicia, pero su complexión delgada y su poca fuerza física lo hacen blanco fácil de cualquier bully de la época. Rechazado en más de una ocasión y humillado igual de veces, recibe una oportunidad por parte de un doctor quien, con base en un experimento genético, transforma al pusilánime y soñador Rogers en el hombre perfecto, destinado a combatir a su némesis, un alemán enfermo de poder, quien ha descubierto que la mitología y las historias nórdicas son más de lo que parecen. 

El director Joe Johnston, hombre a cargo de la también cinta de época, Rocketeer, Jurassic Park 3 y The Wolfman, tiene un problema. Se concentra tanto en los motivos de los personajes principales que, cuando llega el momento de pasar a la acción y la aventura, la transición de un momento de fortaleza interior y aspiracional a las escenas de explosiones, balazos, persecuciones y combates se sienten metidos con calzador. Mantiene el hilo conductor, pero el apego al personaje principal se pierde en el momento en el que, de la noche a la mañana, se convierte en un ejército de una persona sin entrenamiento alguno. Estoy de acuerdo en que es una cinta de ciencia ficción y puede tomarse ciertas libertades, pero subestimar al espectador, tal y como lo hizo el director con The Wolfman, es una muy mala idea.



Pero la elección de Chris Evans como el máximo patriota de Marvel me pareció la correcta. Ya con anterioridad mostró que no es sólo una cara bonita, ya que cuenta con el talento suficiente para interpretar una persona vulnerable, pero quien lucha por sus ideales. Aunque se ve demasiado joven por momentos, consigue darle la madurez necesaria que requiere el personaje y, conforme lo trabaje en las siguientes cintas (y con la dirección adecuada) le brindará la solemnidad que ha mantenido en las historietas por más de 50 años. 

El resto del cast es el adecuado, sobre todo Stanley Tucci, cuya corta pero contundente interpretación de un científico alemán con gran corazón es el alma de los primeros minutos de la cinta -y complemento perfecto para el viaje al interior de un héroe en cuerpo frágil-. Por su parte, Hayley Atwell ofrece una sólida actuación como el interés romántico del Cap, con todo y que su relación no tuvo la química que tienen, por ejemplo, Gweyneth Paltrow y Robert Downey Jr en Iron Man.

El trabajo de Hugo Weaving como el villano principal era de esperarse. Tal vez lo exageró un poco, sobre todo en su acento alemán, pero a nadie sorprende su nivel interpretativo. Su Red Skull es un villano digno de analizar, no al nivel del Joker de The Dark Knight, pero sí da muestras de ser más que un loco maniático que quiere gobernar al mundo con un puño de hierro. Para quienes conocen el argot de Hydra y lo que significa dentro de los comics, es claro que lo veremos en un futuro cercano, por lo que es de esperarse que su personaje, así como su historia, evolucione.

Si bien los efectos y la producción son de primer nivel, a veces es demasiado obvio el trabajo en CGI, hecho que le rompe ritmo a la cinta. Asimismo, el 3D está de sobra, ya que en ningún momento justifica el elevado precio de una sala en tercera dimensión, no aprovecha este elemento. Aunque tampoco estorba, a decir verdad. 

El principal problema de Captain America, the First Avenger, es su ritmo y la falta de consistencia. Va bien y de repente se cae en lugares muy comunes. Levanta de nuevo y vuelve a caer. Personajes que deberían ser importantes carecen de profundidad. No es mala del todo, aunque pudo estar mucho mejor. 

No hay que olvidar que el personaje fue creado como objeto de propaganda durante los años 30, con motivo de la guerra en contra del ejército de Hitler. Esto justifica el acercamiento romántico del protagonista hacia su nación, así como sus principales motivaciones, pero no deja de sentirse "vacío" para aquél que no comparte los ideales de libertad y justicia, actualmente caducos incluso para varios estadounidenses. El último prólogo de Marvel Studios rumbo a The Avengers cumple en contar la historia del último eslabón, antes de que éstos se unan para enfrentar a una amenaza que solos jamás podrían detener. Pero, como cinta, y comparada con las otras obras de sus otrora compañeros de batalla, queda a deber.
 

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