sábado, 17 de septiembre de 2011

Friends with benefits (Amigos con derechos, 2012)

El sexo en el cine ha encontrado la manera de acomodarse como protagonista durante los últimos años. Ya no es un elemento más en las historias o un pretexto para que los actores principales luzcan sus bien torneados y perfectos cuerpos. Es un tema, antes tabú, el cual ha encontrado un lugar casi natural dentro de la industria fílmica (aún sin catalogarse netamente como pornografía). Asimismo, los escritores se han dado a la tarea de crear relatos en donde el sexo sea un acto de diversión, allende a los principios tradicionales y conservadores del cine del siglo anterior. Ahora es más común ver que el sexo es parte natural de la vida de pareja o de un personaje. Por ejemplo, el lado cómico explotado en American Pie o Forgetting Sarah Marshall; la atrevida manera con la que Sharon Stone contesta un interrogatorio en Basic Insticnts; el sexo como estilo de vida de Sex and the City y, finalmente, los encuentros casuales y complicados entre amigos en No strings attached. De esta última pareciera que se desprende una copia al carbón, sólo que llamada Friends with benefits

Jamie es una head junter, quien contrata a Dylan para que labore como director de arte para la edición neoyorkina de la revista GQ. Él tiene que viajar desde Los Ángeles hasta la gran manzana sólo para "explorar sus opciones". Esta relación estrictamente profesional se convierte, poco a poco, en una amistad, cuya confianza crecerá hasta que ambos deciden mantener relaciones sexuales, sólo que sin involucrar sentimientos. Esto se debe a que, días antes de conocerse, sus respectivas parejas les rompieron el corazón, por lo que decidieron no volver a comprometerse en mucho tiempo. Es así que, con la mano encima de una biblia virtual, juran no enamorarse el uno del otro, sólo saciar sus deseos y, de paso, generar dos que tres situaciones cómicas. 

Los protagonistas son Mila Kunis (Black Swan) y Justin Timberlake (Social Network), ambos pertenecientes a la nueva generación de estrellas venidas de proyectos diferentes al cine. Ella, por su parte, comenzó su carrera como la hermosa vecina morena en That 70´s Show, para después aparecer como la voz oficial de Megan en Family Guy y luego hacerse de papeles poco convencionales en cintas como The book of Eli y Black Swan. Timberlake, por su parte, proviene del club de Mickey Mouse, cantaba en una boy band y fue novio de Brittney Spears. Después de una prolífica carrera musical, decidió probar suerte en la actuación, en donde lo le ha ido nada mal. La suma de estos talentos y su fanbase hace de Friends with benefits una propuesta atrevida, tanto por sus actores estelares como por la interacción entre ellos. 

Al igual que en No Strings Attached, los protagonistas son bellos y famosos entre el público joven, quienes seguramente estarán ansiosos de ver a sus ídolos en situaciones comprometedoras y con muy poca ropa. Por ese lado, Friends with benefits cumple, ya que hay mucho "eye candy" para quien gusta tanto de Mila como de Justin. Asimismo, el guión justifica ciertas situaciones ridículas que tal vez en manos de otros actores hubieran sido ridículas. Por otro lado, la suma de Woody Harrelson en la cinta como un personaje gay es muy bienvenida. Verlo encarnar a un personaje totalmente diferente a lo que ha hecho antes es refrescante, aunque se como personaje secundario. 

Pero la verdadera historia de la cinta no es la pareja de amigos que deciden "hacerse el favor" siempre y cuando se les antoje, debido a que el final es más predecible que el de cualquier novela de Televisa. Lo verdaderamente relevante es que la cinta resulta una nueva experiencia comercial por parte de GQ y todas las marcas involucradas en la trama para apelar al público de los dos protagonistas. La forma en la que se introduce la marca en la trama y cómo ésta influye en la historia no hace más que convertirse en una estrategia aspiracional para todo adolescente que no conoce la revista, los celulares o la ropa que visten sus actores favoritos. No me extrañaría en lo absoluto que la lectoría de la revista aumente, sobre todo en un público más joven. 

Este es el verdadero propósito de una cinta con una historia tan predecible como Friends with benefits. Es el nuevo escaparate publicitario en donde dos de las estrellas del momento promocionan el estilo de vida de las marcas en una ciudad tan cosmopolita como Nueva York. Habrá quien la disfrute como lo que es, una comedia romántica light, pero, en lo personal, creo que se debe poner atención en este tipo de estrategias. Si bien ésta vez se hizo de una forma correcta y no tan descarada, no faltará quien, en pro de buscar ganancias de los anunciantes, produzca una nueva comedia romántica que parecerá más un catálogo de ventas que un romance entre adolescentes. 


1 comentarios:

simply dijo...

predecible y bastante inferior a Rumores y mentiras del pasado año.
Sin embargo las hay peores.

 

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