lunes, 14 de noviembre de 2011

Killing Bono (2011)

Para una cinta que expone en su título a una de las personas más conocidas en el ámbito nacional, esta cinta quedó en el olvido de las distribuidoras en Latinoamérica. A pesar de apelar a miles de personas que llenaron tres veces el Estadio Azteca, a pesar de que parte de la trama forma parte de la historia real de una de las bandas más importantes de los últimos 30 años, esta cinta corrió con la misma suerte que la agrupación que, curiosamente, es la verdadera protagonista de esta tragicomedia que evoca el amor fraternal y las decisiones que se toman por el hambre de la fama. 

Los hermanos Neil e Ivan McCormick descubren su amor por la música durante sus años en la preparatoria, por lo que deciden que su destino es ser la próxima banda de rock de todo el Reino Unido. De esta forma, e inspirados por otra agrupación formada por sus amigos de generación, nace Shook Up, un proyecto musical que se tambalea ante las malas decisiones de Neil y la ingenuidad de Ivan. De esta forma, pican piedra en los lugares más recónditos de la música underground en los inicios de los 80, mientras atestiguan cómo la otra agrupación alcanza la fama como si fuera lo más sencillo del mundo. Es así como las envidias, los egos y la falta de experiencia en una industria tan cambiante como la música ponen los protagonistas en una serie de aventuras y conflictos que, al final, les mostrará cual es su verdadero destino. 

Existen ciertas cosas que se deben aclarar respecto a Killing Bono. En efecto, el título se refiere a Paul David Hewson, mejor conocido como Bono, vocalista y líder de la banda irlandesa U2. Y, también, los hermanos McCormick existen y formaron una banda llamada Shook Up que, en su momento, intentó competir con sus connacionales sin mucho éxito. Además, la cinta está basada en el libro homónimo escrito por Neil, quien después de sus aventuras como rockero se convirtió en uno de los mejores escritores y críticos de rock en Europa. 


Si bien el libro está lleno de ironía y pasajes que rayan en lo risible, gracias al excelente uso del lenguaje del autor, la cinta carece de ese swing cómico y se convierte, poco a poco, en un churro que no tiene pies ni cabeza. Cuenta con ciertos elementos que la hacen digerible por momentos, pero su ritmo es tan extraño como la vida misma de Shook Up, a veces es bueno, a veces está por los suelos. Si pensamos que los únicos que estarían interesados en ver la cinta son los fanáticos de U2, tenemos como resultado una cinta poco complaciente y que será una curiosidad para los coleccionistas y uno que otro amante de la música en general. Nada más. 

Killing Bono debió quedarse sólo como un libro, tal y como, irónicamente, Neil McCormick se dio cuenta que el rock no era lo suyo. La idea es buena en el papel, trasladarla al formato audiovisual requería de un mejor trabajo en el guión y, aunque el casting fue acertado (sobre todo para interpretar a The Hype/ U2), pudo haber un mejor trabajo en la dinámica entre los protagonistas y los personajes secundarios, quienes deberían tener mayor relevancia y, lamentablemente, son totalmente olvidables. 
 

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