Estoy seguro que, algún día, entenderé la necesidad de la industria cinematográfica de Estados Unidos de adaptar éxitos fílmicos de otras partes del mundo a su propio idioma (en todo el sentido de la frase). Por un lado, eligen invertir en una historia que ya es conocida por todo el mundo, ya que, además de formar parte de un best seller literario, ya fue adaptado al séptimo arte por Niels Arden Oplev, quien logró un trabajo sobresaliente con un presupuesto moderado y un casting que raya en la perfección. Al día de hoy, gracias a esta trilogía original, sus protagonistas dieron el salto hacia el cine mainstream, codeándose con estrellas como Tome Cruise, Charlize Theron, Robert Downey Jr, entre otros. En pocas palabras, la adaptación de la obra de Stieg Larsson les garantizó fama internacional. Hoy, toca el turno a David Fincher (Alien 3, The Social Network) de reimaginar el libro y hacer una nueva adaptación (ojo, no es un remake) de la obra que le diera la vuelta al mundo durante 2005.
Mikael Blomkvist, un periodista caído en desgracia, es elegido por un magnate para que descifre un misterio familiar con más de 40 años. Su sobrina, a quien quería como a su propia hija, desapareció sin dejar rastro, por lo que se sospecha que fue asesinada. Debido a ello, Blomkvist debe investigar para encontrar algo, aunque sea una pequeña pista que de con su asesino. Durante su investigación recibirá la ayuda de una hacker, cuya vida también ha sido marcada por la tragedia, el abuso y la violencia, tanto física como psicológica. Juntos descubrirán los misterios de la familia Vanger, así como los que esconden consigo mismos.
Sería imposible no comparar ambas versiones, con todo y que una se filmó hace 4 años y con un presupuesto que dista mucho de ser espectacular, mientras que la otra cuenta con apoyos multimillonarios y es mucho, pero mucho más ambiciosa. Pero, honor a quien honor merece, ambas cintas se sostienen por sí mismas, debido a quienes están detrás de ellas. La original, por ejemplo, se toma la libertad de cambiar ciertos elementos y omitir algunos detalles, en pro de hacer más dinámica la trama. Por su parte, Fincher decide basarse en el libro, por lo que incluye varios detalles omitidos en la primera versión, lo que hace a esta cinta la más fiel a la obra de Larsson, en cuanto a historia, elementos, personajes y situaciones.
Respecto a los protagonistas, Daniel Craig entrega a un convincente Mikael, un periodista recto, que ama a su profesión y encuentra a las letras como su arma para cambiar al mundo o, al menos, mejorarlo. Si bien de repente recuerda un poco a otro personaje que gusta de espiar (James Bond), al final su entrega se siente sincera y contundente.
En cuanto a Rooney Mara, quien interpreta a Lisbeth Salander (LA chica con el dragón tatuado), la historia es diferente. Me imagino que Fincher, con lo quisquilloso que es al momento de hacer los castings y con la forma tan repetitiva que tiene de filmar, eligió a la protagonista con pies de plomo y con ojo de águila. Y lo hizo bien. Lisbeth no es un personaje fácil de "castear" puesto que lleva todo el peso de la cinta. Y, reitero, no lo hace mal, pero no es la "Lisbeth" que, en lo personal, me esperaba.
Tal vez estoy demasiado clavado con la versión original y estoy muy acostumbrado a ver a Noomi Rapace como la única e indiscutible Salander, pero me cuesta mucho trabajo ver a un personaje que está lleno de rencor, de dolor y, por consiguiente, es sólido y sabe valerse y decidir cosas por sí misma, pedir permiso para quitarle la vida a alguien. Asimismo, la fortaleza de la protagonista reside en que sus actos hablas más que las palabras y. Lamentablemente, Fincher decidió que debía ser un poco más parlanchina.
Y es éste el principal problema que encuentro con esta nueva versión de Los hombres que no amaban a las mujeres. Está demasiado gringa, demasiado explicada, demasiado "peladito y a la boca" para que el público gringo entienda por qué el libro homónimo fue un éxito y merece no una, sino dos adaptaciones al séptimo arte. Si, Fincher es un genio del thriller, es un maestro del lenguaje cinematográfico y si, la secuencia de los créditos iniciales es una joya. Pero estos detalles no hacen más que exagerar aún más las fallas y las complacencias de esta cinta que, considero, debió haber sido mucho, pero mucho más inteligente en su manufactura e invitar al público a sumergirse en la historia y pensar por sí mismos.

















2 comentarios:
Coincido totalmente con lo dicho, eso sí, los créditos de la película son fenomenales. Tendrían que hacer una categoría en los Oscar dedicada a esta parte de las películas.
Yo no coincido totalmente con lo dicho. Borraré de mi memoría que vi la película sueca. jeje
Publicar un comentario en la entrada